viernes, 18 de mayo de 2012

Bueno, no esperaba, realmente, que este tipo de reflexiones (si es que se les debe dar alguna denominación) concluyeran en un parcial final revelador. Estos caprichos del órgano rector traen detrás de sí intenciones sabidas y misteriosas a la vez, porque no es, orgánicamente posible, que los estados anémicos promedio puedan experimentarlo y/o manejarlo de forma libre y lo más lúdicamente tangible en y para el propio espíritu.   
Cuántas veces les he negado a mis ojos la dicha de volver a leer por miedo a tener la certeza de que ellos ya lo saben y que, aunque han intentado agudamente mostrármelo, yo no he concentrado las fuerzas suficientes para hacerlo mío. Debo y deseo ser ojos, pero aún soy todos los sentidos abundantes, lo cual me distrae "grotescalicamente" de mi fin...        

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